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El Congreso podría solucionar rápidamente la ‘crisis fronteriza’

26 de enero de 2024

Columna del Arzobispo Wenski para la edición de enero 2024 de La Voz Católic

La administración Biden está ofreciendo “compromisos importantes en la frontera” a cambio del apoyo del Congreso a la ayuda a Ucrania. Los republicanos (y no pocos demócratas) exigen que la administración se ocupe de “la crisis fronteriza”.

Si bien cada nación tiene derecho a regular sus fronteras y controlar la inmigración, un país debe regular sus fronteras con justicia y misericordia. Cualquier intento de “regular” la frontera mediante medidas exclusivamente coercitivas, fracasará inevitablemente. Tales esfuerzos tendrán la consecuencia no deseada de fortalecer aún más a los contrabandistas, traficantes, pandillas y otros elementos negativos que buscan explotar a personas vulnerables, en su mayoría mujeres y niños.

Cualquier intensificación de las medidas coercitivas debe incluir las protecciones adecuadas de un proceso justo, para impedir la discriminación racial y la expulsión por error de ciudadanos estadounidenses y residentes legales permanentes, al mismo tiempo que garantizar que las personas que enfrentan persecución no sean deportadas y devueltas a situaciones que pongan en peligro sus vidas, en violación de las normas impuestas por los tratados internacionales. Restringir el debido proceso mediante expulsiones rápidas y deportaciones aceleradas a nivel nacional, crear motivaciones numéricas arbitrarias para cerrar la frontera, ordenar detenciones dañinas y excesivas, o hacer aún más difícil el obtener ayuda humanitaria a través de estándares legales más estrictos, simplemente creará una catástrofe humanitaria adicional, sin resolver la situación en la frontera.

El permiso de libertad condicional también debe protegerse como una herramienta esencial, no sólo para abordar las crisis humanitarias, sino también como un método eficaz para controlar el flujo de migración internacional de manera ordenada y humana. Durante más de 70 años, todas las administraciones, tanto republicanas como demócratas, han utilizado la libertad condicional de manera efectiva para salvar vidas y controlar el flujo de migrantes durante períodos de crisis. La migración cubana es un ejemplo de la aplicación del permiso de libertad condicional. En pocas palabras, no habría una comunidad cubana significativa en Estados Unidos sin el permiso de libertad condicional.

Quizás este momento sea una oportunidad para abordar ambas preocupaciones humanitarias y, al mismo tiempo, regular el flujo de migrantes. Nuestra nación de inmigrantes siempre ha dado la bienvenida a los recién llegados, y nuestra economía seguirá necesitando su mano de obra. Es preferible una migración ordenada (y legal). El desorden actual en nuestras fronteras debería ser reemplazado por más vías legales, no por menos. Por ejemplo, ampliar las visas de trabajo no sólo mitigaría la migración irregular en la frontera, sino que también abordaría la crítica escasez de mano de obra interna.

Ya existe en nuestra ley de inmigración una disposición llamada “Registro”, vigente desde 1929. El Registro permite a las personas que llegan antes de cierta fecha obtener estatus y, eventualmente, ciudadanía. En 1929, la fecha de entrada para el Registro era 1921. Si los inmigrantes tenían buen carácter moral y habían residido en el país desde 1921, podían solicitar el estatus permanente.

Este programa reconoció los vínculos equitativos desarrollados en los Estados Unidos durante un largo período de residencia. Ha permitido que muchos de los que poseían casas, iniciaron negocios y tuvieron hijos nacidos en Estados Unidos, permanecieran aquí. La última vez que el Congreso extendió la fecha límite del Registro fue en 1986, cuando extendió la fecha al 1º de enero de 1972.

Extendiendo simplemente esta fecha al 1º de enero de 2014, el Congreso podría legalizar a gran parte de la población indocumentada, incluidos los “Soñadores” (Dreamers), aquellos que cruzaron la frontera cuando eran niños.

Muchos de los inmigrantes que ingresaron al país en los últimos meses han sido liberados por las autoridades estadounidenses para solicitar asilo u otros recursos. Sin embargo, debido a los enormes retrasos, se necesitarían años, si no décadas, para que se resuelvan sus reclamaciones. El Registro eliminaría gran parte de este retraso. Esto daría como resultado una adjudicación de asilo más oportuna y eficiente, y disuadiría a quienes vienen con solicitudes superfluas para aprovecharse del actual sistema fallido.

Al igual que los Reyes Magos, que vinieron a Belén con regalos, los inmigrantes también traen muchos regalos a nuestra nación. Los inmigrantes aportan sus talentos, sus esperanzas, su energía. Representan una infusión de “sangre nueva” que nos enriquece a todos al revitalizar y renovar la sociedad estadounidense.

Esta columna se publicó como artículo de opinión en varios periódicos seculares a finales de diciembre de 2023.