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«Los católicos debemos involucrarnos en el mundo»

21 de junio de 2024

Columna del Arzobispo Wenski para la edición de junio 2024 de La Voz Católica.

Este mundo es nuestra carretera al cielo: esa carretera necesita enderezarse, pavimentarse, necesita buena señalización. Por eso los cristianos –y sí, los católicos– debemos involucrarnos en el mundo, porque si no nos ocupamos de los baches, podemos romper un eje, o sin una señalización clara podemos desviarnos del rumbo y perdernos. Es por esto que, hace más de cincuenta años, la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos estableció el programa contra la pobreza conocido como Campaña Católica para el Desarrollo Humano (CCHD).

La CCHD se guía por el entendimiento de que “aquellos que se ven directamente afectados por estructuras y sistemas injustos tienen la mejor comprensión para saber cómo cambiarlos, lo cual es fundamental para la CCHD. La CCHD trabaja para romper el ciclo de la pobreza ayudando a las personas de bajos ingresos a participar en decisiones que afectan sus vidas, familias y comunidades. La CCHD ofrece una mano, no una limosna”.

Como Arzobispo de Miami y antes como Obispo de Orlando, he visto el trabajo de la CCHD desde la primera línea, principalmente por medio de grupos locales afiliados al Centro de Capacitación en Investigación y Acción Directa (Centro DART). Los resultados de esos esfuerzos han sido enormes.

Más de 50,000 niños y adolescentes han sido desviados del sistema de justicia penal en La Florida mediante la expansión de las citaciones civiles. Hace siete años, diez afiliados de DART se unieron junto con la Conferencia Católica de La Florida y otros, para presionar a la legislatura estatal para que ampliara el uso de las citaciones civiles, para que los jóvenes no fueran arrestados ni se les impusieran antecedentes penales por delitos no graves. Luego, los afiliados de DART presionaron a las autoridades locales y a los fiscales estatales para que utilizaran esas citaciones civiles en lugar de arrestar. Ese trabajo de reunir a grupos locales en La Florida fue financiado, en parte, con una subvención de CCHD.

Y el año pasado, 30,000 personas de bajos ingresos recibieron atención médica a través de uno de los siete centros de salud vecinales en el condado de Polk, La Florida, porque PEACE —filial de DART en el condado de Polk— logró hace casi veinte años un impuesto de medio centavo sobre las ventas en beneficio de la atención médica para personas desamparadas. Y después, ese grupo realizó un seguimiento para asegurarse de que esos fondos se utilizaran de la manera más eficiente y efectiva posible. Así que ahora 30,000 personas al año reciben atención sanitaria básica. La CCHD proporcionó financiación fundamental para ayudar a PEACE a comenzar y crecer.

Junto con estas victorias, la CCHD ayuda a las parroquias locales a formarse y actuar sobre valores católicos clave, como la solidaridad, la subsidiariedad y la opción preferencial por los pobres. Aquí en la Arquidiócesis de Miami, docenas de parroquias y cientos de laicos están “haciendo justicia” en Miami gracias a los esfuerzos liderados por grupos financiados por la CCHD. Y trabajando con PACT en Miami y BOLD Justice en Broward, estamos capacitando a líderes laicos católicos en los principios de la Enseñanza Social Católica, e involucrando a más y más parroquias en este importante trabajo.

El trabajo de la CCHD surge de los principios centrales de la enseñanza social católica. No es colateral a esa enseñanza. Es una expresión profunda y poderosa de nuestros valores fundamentales. La Campaña Católica para el Desarrollo Humano (CCHD) se financia a través de una “segunda colecta” anual que se realiza en parroquias de todo Estados Unidos el domingo anterior al Día de Acción de Gracias.

Aquellos que dicen que no deberíamos preocuparnos por este mundo o involucrarnos en mejorarlo, no entienden qué es el cristianismo. Un ateo cree que vivimos en un callejón sin salida. Las calles sin salida no requieren mucho mantenimiento o reparación. Pero las carreteras sí. Y esto explica por qué los católicos han apoyado, a través de la CCHD, estas iniciativas basadas en la fe para abordar algunas de las injusticias que afectan a las personas, incluso en esta tierra de abundancia.